Día 14 en Abundancia, Alegría y Felicidad

Ya es Miércoles! Y con la energía del Arcángel Rafael recibimos con alegría las bendiciones que nos envían desde el cielo! 

La afirmación del día de hoy es:
“Yo recibo con alegría las bendiciones que me envían desde el cielo” 

Durante toda la semana vamos a hacer el ritual de costumbre y pero solamente rezamos el salmo 1

Ritual de Abundancia

1) Preparación: Encender nustra vela blanca y respirar profundamente, después vamos a enfocar nuestra energía a sentir el poder de Dios en nuestro corazón.

2) Apertura: Invocación Angelical.

«Rafael antes de mi, Gabriel después de mi, Miguel a mi derecha, Uriel a mi izquierda y la Luz de Dios sobre mi cabeza.
Invoco al arcángel Rafael para que me cubra con salud y abundancia en vida.
Invoco al arcángel Gabriel para que lleve mi mensaje: Dios multiplica en mí tus bendiciones y aleja la miseria.
Invoco al arcángel Miguel para que corte las ataduras que me impiden seguir adelante.
Invoco al arcángel Uriel para que su luz me llene de sabiduría, paz y justicia.»

2) Atención: aquí enfocamos nuestra mente para cambiar y manifestar abundancia.

Rezar 1 Padre Nuestro y al terminar decir en voz alta:

Con tu ayuda Dios recuerdo mi pasado y cambio mi presente para mejorar mi futuro.

3) Petición

Rezar 1 Padre Nuestro y decir en voz alta lo que deseamos manifestar.

4) Gloria a Dios: Con todo nuestro amor y fe en Dios rezamos:

Salmo 1

1 ¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos,

2 sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!

3 El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien.

4 No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento.

5 Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos;

6 porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.

Al terminar de rezar el Salmo decir en voz alta y con mucho amor:

“Soy como un árbol plantado a la orilla de un río 
Que cuando llega a su tiempo da fruto
Y sus hojas jamás se marchitan.
¡Todo cuanto hago prospera!”

Dar las gracias a los arcángeles por llevar nuestro mensaje y apagar la vela.

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