Día 7 en Abundancia Salmo 3

Hoy viernes toca rezar el Salmo 3 para armarnos con el escudo protector de Dios y protegernos contra las envidias y las energías negativas.

Mañana jueves empezamos la segunda parte del ritual de abundancia: ¡sembrar para cosechar! Así que empiezen a pensar la abundancia que desean manifestar.
¡Bendiciones!

Ritual de Abundancia

1) Preparación: Encender nustra vela blanca y respirar profundamente, después vamos a enfocar nuestra energía en armarnos con el escudo protector de Dios y protegernos contra las envidias y las energías negativas. Cuando sientan una energía protectora a su alrededor pueden abrir el ritual haciendo la invocación angelical.

2) Apertura: Invocación Angelical.

«Rafael antes de mi, Gabriel después de mi, Miguel a mi derecha, Uriel a mi izquierda y la Luz de Dios sobre mi cabeza.
Invoco al arcángel Rafael para que me cubra con salud y abundancia en vida.
Invoco al arcángel Gabriel para que lleve mi mensaje: Dios multiplica en mí tus bendiciones y aleja la miseria.
Invoco al arcángel Miguel para que corte las ataduras que me impiden seguir adelante.
Invoco al arcángel Uriel para que su luz me llene de sabiduría, paz y justicia.»

2) Atención: aquí enfocamos nuestra mente para cambiar y manifestar abundancia.

Rezar 1 Padre Nuestro y al terminar decir en voz alta:

Con tu ayuda Dios recuerdo mi pasado y cambio mi presente para mejorar mi futuro.

3) Petición:

Rezar 1 Padre Nuestro y decir en voz alta lo que deseamos manifestar.

4) Gloria a Dios: Con todo nuestro amor y fe en Dios rezamos:

Salmo 3

2 Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí! 3 ¡Cuántos son los que dicen de mí: «Dios ya no quiere salvarlo»! 4 Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza. 5 Invoco al Señor en alta voz, y él me responde desde su santa Montaña. 6 Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. 7 No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes. 8 ¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos y rompes los dientes de los malvados. 9 ¡En ti, Señor, está la salvación, y tu bendición sobre tu pueblo!

Al terminar de rezar el Salmo decir en voz alta y con mucho amor:

¡Señor tú eres mi escudo protector y mi gloria!

Dar las gracias a los arcángeles por llevar nuestro mensaje y apagar la vela.

 

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