Primer Domingo de Cuaresma

Jesús supo lo que era pasar hambre cuando ayunó en el desierto durante cuarenta días. Allí fue tentado por el diablo que le ofreció comida, luego poder y gloria, y luego la oportunidad de poner a Dios a prueba, pero Jesús resistió.

Todos sabemos un poco acerca de padecer hambre y carencias, nos hace sentir inestables y débiles, y por lo general nos lleva a tomar malas decisiones o volvernos emocionales.

Mientras ayunamos en esta Cuaresma, siguiendo el ejemplo de Jesús en el desierto, recordemos que todo lo que tenemos proviene de Dios.

Cuando tengamos hambre, tomemos un tiempo para dar un paso atrás y pensemos cómo podemos ayudar a otros que tienen menos que nosotros.

En este domingo de Cuaresma, recordemos esos momentos en que hemos padecido hambre y carencias y podamos ayudar a los que nos necesitan haciendo esta pequeña oración:

“Jesucristo, tú sabes lo que es sentirse hambriento y solo. Abre mis ojos y lléname de compasión, para que pueda ayudar a aquellos que lo necesitan. Amén.”

 

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